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ESCRITO EN EL AIRE

"Las feministas tienen la virtud de saber reírse de sí mismas"

El escritor Juan Ibarrondo nos habla de varias iniciativas en Vitoria-Gasteiz impulsadas por mujeres.

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En estas fiestas del solsticio de verano, que la iglesia católica se apropió en nombre de un santo que me da nombre, he tenido la ocasión de asistir a   tres iniciativas organizadas por mujeres.

Las tres en espacios alternativos de distinto tipo, y con características muy diferentes.

En la sala ARTGUIA, recientemente inaugurada por Irantzu Lekue en el barrio de Judizmendi, asistí a cuatro obras de micro teatro feminista a cargo de la actriz Belén Nevado.  Lo hice acompañado de viejas amigas, militantes feministas de las de toda la vida…, y confieso que hace tiempo que no me reía tan a gusto. Las feministas tienen la virtud de saber reírse de sí mismas y eso es un seguro infalible contra la esclerosis que afecta a tantos movimientos.

Cuando salimos de la sala, nos dirigimos a la tradicional hoguera, con la intención de quemar nuestros malos rollos. Lo hicimos y nos fuimos a la verbena, donde un grupo de mujeres jóvenes organizaron una acción contra las agresiones machistas.

Una enorme pancarta contra el baboseo machistas en las fiestas presidía el espacio, y en el recinto festivos decenas chicas -encapuchadas y  portando antorchas-  se empoderaron con gritos y gestos; dejado  clara su intención de oponerse con la fuerza a cualquier matxirulo que tuviera intención de agredir.

Dicen algunos,  que las chicas jóvenes pasan de feminismo, pero allí mismo estaba la prueba de lo contrario,  de que el relevo estaba ahí.

A la última de las actividades no pude asistir, pero supe de ella por voces amigas que sí lo hicieron y a través de los medios de comunicación.

Tuvo lugar en el frontón autogestionado del Casco Viejo, y la organizaba también un grupo de mujeres jóvenes, en este caso de origen magrebí.

Se trataba de compartir con vecinas y vecinos no musulmanes, la Ifta, o fiesta del fin del Ramadán. Me pareció significativo que la fiesta la organizaran mujeres jóvenes, algunas de las cuales se declaran sin ambages feministas, y también que el dinero recaudado se destinara a la asociación Ongi etorri errefuxiatuak. Una fiesta, que frente a cierta islamofobia, que con hipocresía se declara defensora de las mujeres musulmanas sin escucharlas, da  voz a esas mujeres para que ellas mismas decidan como quieren ser y actuar. Una fiesta sucesora de otros eventos como los “té encuentros” propiciados desde Gora Gasteiz, que fortalecen la solidaridad entre mujeres que se empoderan y reivindican sus derechos.

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