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ESCRITO EN EL AIRE

'La menstruación no sólo es un tabú, también es un gran negocio'

En su escrito en el aire, Patricia Escudero nos habla de una ley que Italia quiere aprobar en la que se consideraría dar un permiso a las mujeres en los periodos de menstruación.

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Ni hacer mayonesa, ni batir claras a punto de nieve, ni duchas, ni peluquería, nada de tomar limón,  bebidas frías, hacer ejercicio o  tocar las plantas.   Son  sólo algunas recomendaciones que, hasta hace bien poco, se tenían en cuenta para cuando se está en esos días, ha bajado, se tiene visita, se está fuera de juego o   ha llegado. Los consejos ya no se los cree nadie,  pero siguen los eufemismos  para evitar  la palabra que define el hecho en sí,    para no llamar a la menstruación por su nombre ni hablar con naturalidad de aquello que a ella es inherente. No se habla, se nombra raro, es un tabú,  y ahora objeto de debate político a raíz del proyecto de ley que bajo el epígrafe “ Establecimiento de de la licencia para las mujeres que sufren dismenorrea” se ha presentado en el Parlamento italiano.  Una propuesta clara y concisa, justa y necesaria, pero aireada  en titulares que llaman a engaño, ya que al sustituir licencia por baja predisponen en contra :”la baja por dolores menstruales”, tres días de baja por tener dolor menstrual,  la baja por menstruación, baja laboral menstrual….”no se había visto ni oído nunca tanta mención de una palabra  tradicionalmente rodeada de curiosos eufemismos. Pero aparece sin librarse de su connotación negativa, inquietando al mundo empresarial y sindicatos que ven en esta propuesta un riesgo añadido a la ya de por sí precaria contratación laboral femenina. Contratar mujeres no sería rentable, dicen,  siempre pensando en términos económicos,  pero  olvidando que todo lo que a las mujeres se reprocha haciendo peligrar su estabilidad laboral, está íntimamente  relacionado con la  reproducción y  con la  supervivencia de la especie, la nuestra, la mano de obra del futuro. Un dato económico nada despreciable, al que podemos ir sumando el hecho de que han sido las mujeres las que se han ocupado, desde que el mundo es mundo, de un sin fin de labores domésticas y familiares, de  cuidados de mayores y menores,  y de todo aquello que produce bienestar y comodidad para los otros,  un rol no remunerado , una deuda histórico-económica que merece una reparación y convendría empezar a saldar  Y en el suma y sigue podemos incluir  también el 17% menos de salario que con respecto a los hombres ganan las mujeres, invirtiendo, por si fuera poco el agravio comparativo, muchas más horas  que ellos en   tareas domésticas  por las que no se percibe compensación económica alguna. Y ya que estamos, el Banco Mundial, por su parte, refleja  en un informe  que la contratación  de mujeres aumenta hasta un 18% la productividad de una empresa, un plus que  tampoco  se refleja en las nóminas. En esta lista también  hay que incluir lo que en el  Reino Unido se conoce como  “el impuesto a los periodos menstruales”  el IVA  que soportan los productos “relacionados con la higiene femenina”  que  no son otros que los también innombrables tampones y compresas, gravados con un  10 %  en España.  Porque la menstruación no sólo es un tabú   también  es un gran negocio. La propuesta italiana  es un hecho en Japón desde el año 1947 y está también en vigor en  Indonesia, Corea del Sur y Taiwán, Italia no sería pues el primer país del mundo en legislar sobre esta licencia, pero sí el primero en implantarla en Occidente, un alivio para muchas mujeres  y un derecho. No vale hacer trampas  creando miedos que  lo impidan  porque, sacando la calculadora, no hay que ser un genio en matemáticas para concluir que en lo que a  rentabilidad  económica se refiere….nos deben un dineral.

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